Antiguos enemigos cicatrizan sus heridas
Su sangre que hierve los incita,
Su sangre que hierve los incita,
Su furia candente los impulsa,
Recrudece su impiedad.
El silencio quebrantado resuena por la llanura
Las flores del sepulcro se pudren,
Hasta tornarse polvo se marchitan.
Añejas disputas resucitan del abismo
Incontenible es su desenfreno,
Incontenible es su voracidad.
Ensañados enemigos acechan día tras día
Reducidos a sombras deambulan sedientos,
Entre la maleza aguardan ocultos,
Amargo es el veneno que vienen a esparcir.
El espesor del bosque les encubre el rastro
El rencor corroe sus entrañas,
La rabia inunda sus corazones:
Dispuestos vienen a arrancar raíz,
Dispuestos vienen a infligir dolor.
El frescor de la mañana aguarda apacible,
La pureza del estanque intacta, inmaculada.
Máscaras rotas yacen regadas en senderos pedregosos,
Los verdaderos semblantes se vislumbran entre la niebla.
El manto de los cielos atestigua en vigilia con sigilo,
La finura de sus azulejos adorna aún incorrupta.
La nube de penumbra se cierne sobre el valle,
Mortal filo de obsidiana se desliza en nuestras almas.Fernando Guízar Pimentel
Felicidades, sigue adelante
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